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"Rock and roll y f(útbol)iebre", van de la mano los dos


La música y el fútbol van de la mano en el ritual de la cancha. Uno no imagina el fútbol argentino ni el calcio italiano, sin los hinchas o “senza i tifosi”, y sus características canciones a lo largo del partido. La pasión brota en cada canto, con letras ingeniosas inspiradas en temas compuestos por artistas populares. Así los estadios se encienden como calderas, junto con el colorido maravilloso que ofrecen las hinchadas en sus globos y banderas. Si hablamos del sonido y de la pelota, alguien que supo conjugar estos dos atributos en su vida es Daniel Osvaldo, Dani Stone como le dicen al “muchacho” nacido en Lanús, por su afamada admiración a la banda legendaria de Rock Británico, “Sus satánicas Majestades”, los Rolling Stones. Al hombre de 34 años, de aspecto “rockero”, quien tiene devoción por Mick Jagger y un notorio parecido con el actor Johnny Deep, no sólo se le ha dado bien con el fútbol, sino que tras años de una extensa y desgastante carrera profesional en el deporte, incursionó en el mundo de la música. Tal vez siempre haya sido un rockero jugando al fútbol, cumpliendo aquella vieja premisa que el sueño de todo músico era ser futbolista, y viceversa. Osvaldo jugaba con soltura y desparpajo, moviéndose en el área con la prestancia del front-man en el escenario. Letal con el micrófono y determinante en las redes. Animal musical y goleador de raza. De muy joven con 20 años, recaló en el fútbol italiano, tras su corto paso por Huracán en Argentina, club con el que debutó en 2005. Estrenó en el viejo continente jugando para el Atalanta en 2006, y rápidamente cambió de equipo 3 veces en 4 años dentro de Italia, para vestir las camisetas de Lecce, Fiorentina y Bologna. Dejó el calcio e hizo su experiencia en el Español de España, para luego retornar en 2011, ésta vez a la loba romana.


En Roma, tuvo el lujo de ser compañero de los italianos Daniele De Rossi y Francesco Totti, dos leyendas de la institución. “Totti es el mejor jugador con el que me tocó jugar, todo bien hacía, cuando llegué lo miraba y no lo podía creer, pero pasa una semana, es tu compañero y te das cuenta que es un pibe de barrio como vos. Cuando tuve un episodio con la barra brava y casi me matan, los llamé a ellos dos y les pedí que me acompañen a resolverlo”, contó Osvaldo en una oportunidad. El nacido en 1986, el mismo año en que la Selección Argentina ganó el Mundial de México, tiene de ídolo a Maradona, justamente el capitán y líder de dicho título: “Él es el más grande de la historia, yo creo que no habrá otro igual, por su carisma, por su personalidad, por cómo amaba la camiseta. Para que no juegue un partido para el seleccionado argentino lo tenías que matar, y eso me parecía espectacular. Te genera algo en tu vida, una ilusión que pocos te generan”, sentenció Pablo Daniel Osvaldo sobre Diego Armando.

Algo que también une a Maradona con Osvaldo, es su amor por boca. Ambos son hinchas confesos del club de la ribera, y vistieron la famosa “azul y oro”. Llegó en 2015 proveniente del Southampton inglés, club dueño de su pase, que lo cedió nuevamente a préstamo tras las anteriores cesiones a la Juventus y al Inter de Italia. Había tenido un frustrado paso por la premier league inglesa, con bajos rendimientos, convirtiendo apenas 3 goles. Como así también una estadía sin pena ni gloria en la “Vecchia Signora”, a pesar que con el poderoso equipo de Turín obtuvo el Scudetto, y una discreta participación en el “Neroazzuro”. Igualmente, tuvo un recibimiento en el barrio de la boca como una verdadera estrella, era la oportunidad de un renacer en su trayectoria, y nada más ni nada menos que en el club de sus amores. Había llegado para disputar la Copa Libertadores. En esta etapa, es donde comenzó un poco su desencanto con el fútbol, involucrado en algunos escándalos mediáticos. A mitad del 2015, y ya con el pase en su poder, eligió dar por terminado su primer ciclo en boca, y marcharse al fútbol de Portugal, al Porto. No demoró mucho su regreso, porque a comienzos de 2016, volvió para hacer dupla con su amigo Carlitos Tevez en el ataque, y así replicar la ofensiva que conformaron en la Juventus.

No anduvieron bien las cosas en esta segunda etapa, no marcó goles, y estuvo envuelto en una discusión con el entrenador Guillermo Barros Schelotto que lo encontró fumando en el vestuario. “Fumé toda mi vida, no me van a decir si puedo fumar o no”, se despachó. Boca resolvió sancionarlo, y el conflicto posteriormente terminaría con Osvaldo fuera del club. Impulsivo pero con convicciones, decidió ponerle punto final a su carrera, y retirarse del fútbol para lanzarse a la música. “De Boca me echaron, no me fui solo. Dejé el fútbol porque estaba agobiado con el ambiente y me sentía maltratado, estaba sufriendo yo y mi familia. Para estar en el ambiente del fútbol hay que caretearla y yo no lo soporté. Siempre me molestó que, como me gustaba el rock, enseguida me etiquetaban de que no me gustaba entrenar y que seguro estaba todo el día borracho y drogado. Y no, no era así, no tenía nada que ver, entrenaba mejor que todos, a mí me alcanzaba con lo que hacía, no quería ser el mejor del mundo y tampoco hubiese podido serlo. A Cristiano Ronaldo le gusta llegar a su casa y hacer 150 abdominales. A mí prender el fuego para hacer un asado”, exclamó.

Daniel Osvaldo siempre fue auténtico, nunca le pesó la verdad por más cruda que sea, lleva en la sangre la máxima del rock and roll: tener la rebeldía para señalar lo que está mal, comprometiéndose con un coraje aun sin estar seguro de poseerlo. Lo comprueba diciendo: “La pelota era mi mejor amiga. Estaba todo el día, creo que hasta dormía con la pelota. Todavía hoy me moviliza, veo un chico jugando en la calle y se la pido para que me la toque. Es imposible deshacerse de algo tan hermoso. El tema no es la pelota, ella es inocente. El problema son todos los que lucran con la pelota. Destruyeron el fútbol. En Argentina no se hacen críticas constructivas. Hemos destruido socialmente hasta a Messi. A partir de un resultado, te dicen si vos valés o no. Eso es muy injusto. Para una persona sensible es muy duro. El ambiente de la música es más sano.



El que te viene a ver, si le gustó la música, quizás vuelve, pero no te va a gritar dale che tocá bien la guitarra. La sociedad está sufriendo, hay que reprocharle al poder”. El ex futbolista, que en 2007 obtuvo la nacionalidad italiana, optó por jugar “nella Squadra Azzurra”, y tuvo su debut en 2011. Era una fija para integrar la lista definitiva del Mundial de Brasil 2014, tras una gran ronda de eliminatorias, en la que fue decisivo con 7 goles. Terminó quedando fuera de la nómina sorpresivamente, y confesó: “Me había aprendido la letra del himno italiano palabra por palabra, fue terrible, terminé llorando, me quería morir porque merecía ir”. Sanguinario y genuino, se define “de pocas pulgas”. Manifiesta el mismo temperamento y osadía dentro de la música, en la cual se introdujo de lleno. Salió rápidamente a escena con su banda llamada “Barrio Viejo”, apenas colgó los botines. Comenzaron tocando en bares de Buenos Aires, estrenando su primer disco titulado “Liberación”: “En el último tiempo en el fútbol, la pasé muy mal, la verdad que sí, por eso el nombre del disco, porque me saqué una mochila que me pesaba para ser libre. La libertad no tiene precio ni se negocia. Me sentía liberado literalmente de algo que me pesaba. Me cansó todo el ambiente del fútbol. Estar todo el tiempo en el foco de atención, que cada cosa que hagas sea noticia. También la violencia que se genera en el fútbol, sobre todo cuando vine a Argentina”, contundente. Luego vino su segundo disco, “Un país con buena gente”, que: “habla del que vive hablando de los demás. De la opinión, que parece ser como el deporte nacional. Opinar y hablar de los demás”. En 2019, la banda anuncia su gira por el viejo continente, y así Daniel Osvaldo regresa a Europa, esta vez como músico y de la mano de su otra pasión. En el mismo año, participó del certamen italiano “Bailando con las estrellas”, un programa de baile símil al “bailando por un sueño” de Marcelo Tinelli en Argentina.

Después de un largo período de inactividad y alejado de las canchas, en enero de 2020, retoma el camino del fútbol, firmando contrato por 1 año con Banfield, encontrándose nuevamente con el fútbol argentino, y con un gran motor de su vida: “Yo al fútbol le debo todo. Fue y seguirá siendo mi vida. Porque me dio absolutamente todo y yo amo jugar al fútbol”. Para Dani Stone, un acorde y un paso de baile de Mick Jagger, valen como un gol. Y el rock and roll de Los Rolling Stones, como su equipo de los sueños.


by Franco Lucca

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