Cerca
  • Voce.com.ar

"Principessa Mafalda", el gigante que devoró el mar...




Eran las 18 hs. una tarde noche de un 25 de octubre de 1927, junto a las islas Abrolhos, frente a las costas del Brasil, se hundía una leyenda... se hundía el "Principessa Mafalda".


El "Principessa Mafalda" fue una gran nave, en su tiempo la ùnica capaz de unir Italia y Argentina en solo 15 días, toda una proeza para la época. El barco fue construido en 1908 y botado al mar en Napoles un año después.

Bautizado asi en homenaje a la princesa italiana Mafalda de Saboya, nacida en 1902, y quien fuera la hija del Rey Victor Manuel III y la Reina Elena.

La nave, era propiedad de la "Navigaziones Generale Italiana Società Riunite Florio Brubatino, siendo gemelo de "Principessa Yolanda" hundido años antes. Este impresionante y majestuoso buque de 9.210 toneladas, media 485 pìes de eslora y 55 de manga, cubriendo normalmente la travesía Genova-Barcelona-Rio de Janeiro-Montevideo-Buenos Aires.


El día de la partida, de aquel que fuera su ùltimo viaje, su comandante Simon Guli, no estaba de acuerdo con zarpar aquel 11 de octubre en el puerto de Genova, debido a que las máquinas no estaban respondiendo de la mejor manera. Parecía una temeridad partir, salir así, llevando 1.260 personas que componian el pasaje y tripulación.


Entre estos, se hallaban dos marinos argentinos de la Fragata  Sarmiento, buque escuela argentino que se hallaba allì y por razones de salud, este cabo principal y un conscripto, subieron al "Principessa Mafalda", teniendo luego un papel destacado en el salvamento de muchas vidas durante el hundimiento.


A pesar de las recomendaciones de no zarpar de su capitàn, finalmente se hizo a la mar la noche del 11 de Octubre de 1927, en Genova. Su entusiasmado pasaje desconocìa por completo las malas condiciones de sus màquinas, hecho que suscitarìa luego, un gran escandalo y no pocos responsables procesados por la tragedia.


Luego de una semana de navegación, comenzó a correr entre los pasajeros y tripulantes, el rumor de que algo no andaba bien, pero su intensa vida social y su actividad permanente a bordo, disimularon las preocupaciones y todo parecía seguir sin problemas. El principessa hizo escala en Barcelona, Senegal y continuó su periplo a tierras sudamericanas. En el que serìa el dìa de la catástrofe, muy temprano llego el primer sìntoma fatal: unos fuertes ruidos atronaron la nave, luego una muy intensa explosión enmudeciò a todos, hasta que desde cubierta llego el grito aterrador: "ponerse los salvavidas... ponerse los salvavidas, a los botes, hay peligro de naufragio"...


Eran las 18 horas cuando el "Principessa Mafalda" se le cortó parte del árbol de su hélice izquierda, y sus gigantescas palas continuaron su movimiento giratorio al desprenderse, y al chocar con el casco, abrieron una profunda grieta, una herida de muerte. Este rotura del casco, produjo un diluvio en el interior del barco, que finalmente fue fatal.


La alarma fue general, todo fue confusión, y al ser ya plena noche (a esa hora en ese punto del trópico ya anocheció) se hace muy dificultosa la tarea de las naves rescatistas.

Aqui, según testimonios, fue cuando toman protagonismos los marinos argentinos Santoro y Bernardi, aún convalecientes por haber viajado enfermos, logran ayudar activamente, abriendo camarotes, guiando mujeres y ancianos, a chicos, luchando denodadamente contra el peor de los enemigos: el pánico. El salvamento estuvo centrado sobre todo, en el accionar eficaz del barco holandés "Alhema" que arribo al lugar horas después.


Algunos botes de salvamento se hundían por el excesivo peso, causando un gran número de naufragios.



El pánico desembocaba en una masacre, muchos librados solo al instinto de conservación, hacían prevalecer su fuerza sobre mujeres y niños, inclusive en medio del fragor, sonaban disparos de armas de fuego de quienes preferían el suicidio a la agonía del mar.

Fue una gran y espantosa escena dantesca, con niños agrupados en gran número e izados en redes de carga y ser bajados a los botes, con madres aferradas a las redes, generando una dramática situación de muerte y desesperación. En la oscuridad de la noche se habían podido rescatar los náufragos de los alrededores, ya sin suerte de poder hallar mas sobrevivientes en su derredor. La cubierta del barco holandés "Alhena" se lleno rápidamente de gente sollozando, buscando a sus seres queridos, a sus madres, padres, hijos, esposos...


El silencio alrededor del "Principessa Mafalda" en medio de la cerrada noche tropical, era abrumador, tétrico, con el barco ya en absoluta oscuridad, entonces un oficial, testigo del hundimiento, contó como el buque se inclino mas y culmino hundiéndose de popa. Cuando el "Principessa Mafalda" desapareció de la superficie, el capitán del barco rescatista holandés, lo saludó con un "Largo (asì era apodado el Principessa) ya pasó"


Testimonios de la época, de uno de los pasajeros que estuvo hasta ùltimo momento en el puente del principessa, acompañando al capitán Simòn Guli, narró como este, con su uniforme blanco, erguido y amarrado para no caer en la inclinación, con los brazos libres hizo sonar su silbato en señal de despedida y con un "Adiós y gracias" desapareció para siempre, saludando con una gorra blanca en la mano derecha.

No se conocieron cifras muy exactas, pero el cálculo de las victimas fue de 386 personas(107 tripulantes-378 pasajeros) sobre un total de 1.255 personas que iban a bordo.

"Principessa Mafalda", un gigante símbolo de la grandeza italiana de aquellos años, se hundió en 5 minutos, la tragedia lo llevo a su fin, y se hundió en el silencio de la noche ese 25 de octubre de 1927, devorado por el mar, y por la angustia y el dolor de las almas que se fueron con El a la profundidad del océano...



Gustavo Santandrea

©2019 by Santandrea Arte&Publicidad