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La pasión rosarina

El fiel reflejo del fútbol italiano, se encuentra en Argentina. Rosario se presenta como na ciudad icónica, a esa pasión con que se vive el Calcio Italiano. El Derby romano, donde la

sangre no es agua, tendió raíces, que brotan en todo el mundo, en cada lugar en el cual la descendencia italiana se haga presente. Así lo viven los rosarinos, representando el fervor tano, como sólo ellos saben, haciendo de sus clubes, su patria. Suena exagerado a oídos ajenos, a extraños del deporte y del sentir cotidiano que respira la ciudad. Pero leprosos y canallas (enfermos y bandidos, bien podrían serlo), entienden y asumen lo dicho, sabiendo que cada palabra, le cabe a su sentimiento.


Rosario Central, el de origen eminentemente popular, el club de la gente de barrio, de los trabajadores del ferrocarril, de los atorrantes del pueblo. Newell´s Old Boys, caracterizado por su formación aristócrata, “de gente de bien”, los viejos muchachos. Como en toda película, toda historia, dos figuras contrapuestas, que se necesitan mutuamente para sostener la tensión, disputando el honor de la ciudad. Rivalidad, que alcanza puntos “folclóricos” ingeniosos, tal como son los apodos que llevan puesto los clubes, producto del sobrenombre elegido por su rival: “Pecho Fríos” y “Sin Aliento”, han sido bautizados los de Newell´s y los de Central respectivamente, con mitos y leyendas alrededor de esos motes. Los protagonistas señalados como “los creadores de la cargada”, hablamos de Jorge “el Indio” Solari y Edgardo “el Patón” Bauza, han aclarado la situación en el año 2005, distendidos y en son de confidencias con el Diario “La Capital” de Rosario, en una entrevista imperdible. Solari y Bauza, eran considerados como los responsables de los seudónimos utilizados como burla para sus equipos. Lo divertido y llamativo del asunto, era que no fueron declaraciones cruzadas, sino que cada uno habría inventado el apodo, en perjuicio de su propio club. Algo más curioso aún, fue que uno de ellos lo reafirmó orgulloso, y el otro desmitificó la cuestión, pidiendo que no le adjudiquen falacias, y que se hagan cargo de lo que les corresponde. Confirmando y revelando así, que la mentira y el invento, también son parte del clásico rosarino, y un recurso empleado para no sentirse menos que el oponente. En estos pequeños detalles y apostillas, fuera de la cancha, también se juegan los partidos en Rosario.


El gran orgullo para los hinchas de Newell´s, la estrella de lujo para los leprosos, es la conseguida en 1974 frente a Rosario Central en Arroyito, tras empatar 2 a 2 por la tercera fecha de la rueda final del Metropolitano de ese año. Algo que los canallas, habían conseguido en 1914 goleando a NOB 5 a 0, en el primer clásico que se jugó en el coloso del parque, coronándose campeón y dando la vuelta olímpica, como así también en 1928 tras el 1 a 0 en el Parque de la Independencia, si tenemos en cuenta la historia centenaria del clásico. Asimismo, los "leprosos" se jactan de haber ganado el primer clásico de la historia en 1905, con gol de Faustino González, algo que no parece importarles demasiado a los canallas, ya que lideran el historial del clásico hace casi 70 años de forma consecutiva e ininterrumpida, con un total de 15 partidos de diferencia en favor de los auriazules.



Por el lado de Rosario Central, la hazaña de la Copa Conmebol en 1995 frente al Atlético

Mineiro de Brasil, es el logro que más los enorgullece, por tratarse de una remontada histórica en una final, sin precedentes en el mundo del fútbol, tras haber perdido 4 a 0 el primer partido disputado en Brasil. Los canallas, se erigen de ese modo, como los primeros y únicos campeones internacionales de la ciudad, por torneos organizados por la Conmebol, avalados por FIFA. También, los del barrio de arroyito, recuerdan como una de sus máximas consecuciones, el reciente campeonato obtenido en diciembre del 2018, consagrándose campeones de la Copa Argentina, tras vencer por penales en la final a Gimnasia de la Plata. Con el sabor especial de haber dejado fuera de la copa en el camino, a su histórico rival Newell´s, en cuartos de final. Aquel partido es memorado, por un gol convertido de taco por Germán “Chaqueño” Herrera.



Esta rivalidad centenaria, además, ha tenido enfrentamientos por competencias internacionales en dos oportunidades. En 1975, en Copa Libertadores, donde el equipo de la vera del río Paraná eliminó a su par del laguito, con gol de Mario Alberto Kempes.

Hecho que se repetiría 30 años más tarde, en 2005, esta vez por Copa Sudamericana, donde los auriazules nuevamente volvieron a eliminar a los rojinegros, con el ya histórico “Pirulazo”, el recordado gol de volea de German “Pirulo” Rivarola.


Para tomar dimensión de lo que significa el clásico rosarino, para entender la magnitud de este partido, basta mencionar por ejemplo, el banderazo que viene realizando Newell´s desde el año 1996. Una especie de cábala, de ritual previo a cada partido clásico, llevado a cabo el día jueves anterior al cruce trascendental del fin de semana, donde los leprosos se congregan en su estadio, para darle ánimo a sus jugadores de cara al juego clásico venidero. Uno de los banderazos que alcanzó mayor convocatoria, fue el del 2013, rondando las más de 40 mil personas, gracias al campeonato obtenido por Gerardo “tata” Martino, y con el inminente ascenso a primera de Rosario Central, previo al choque por la fecha 12 del torneo inicial, a jugarse en arroyito, que tenía en aquel entonces a los dirigidos por Alfredo Berti, en la cima de la tabla de las posiciones.


Por el lado de Rosario Central, cabe destacar el gol que parece imposible de olvidar, el gol más festejado de la historia como se lo denomina. Se trata de aquel recordado gol de “palomita”, convertido por Aldo Pedro Poy en 1971, en el estadio Monumental de River Plate, por las semifinales del Nacional de aquel año, ante la lepra. Por lo que, cada 19 de diciembre, los hinchas canallas, se juntan en diferentes partes del mundo a celebrar aquel tanto inolvidable, que le valió el cantito “Aldo Poy, Aldo Poy, el papá de Newell´s Old Boys” al hombre del bigote. Buenos Aires, Estados Unidos, Cuba, Chile, Uruguay, han sido algunas de las sedes del festejo de dicho gol. La celebración consiste en recrear aquella jornada de 1971, en la que Aldo Pedro Poy voló hacia el gol, con el propio “Prócer” como lo llaman, arrojándose “al vuelo eterno”, con la colaboración de algún asistente que tira la pelota. En 1997, quien lanzó el balón en tierras cubanas, fue el hijo de Ernesto “Che” Guevara, célebre hincha de Central.


El clásico, tiene en sus páginas, y deja a lo largo de su rica historia, infinidad de partidos

que unos y otros evocan con alegría en charlas futboleras. Es el caso del gol del “pájaro”

Domizzi, convertido el 8 de marzo de 1992, en el ahora llamado estadio “Marcelo Bielsa”. La resonancia de aquel día, yace en que el conjunto del parque, jugó el partido ante Central, con casi la totalidad de jugadores suplentes y de reserva, con sólo tres titulares como Domizzi, Rossi y Llop, porque el resto eran preservados por el otrora DT Marcelo “Loco” Bielsa, para afrontar tan solo 24 hs después, el compromiso previsto por Copa Libertadores en Chile. Fue triunfo leproso por 1 a 0, con el “vuelo del pájaro”.



En el barrio Lisandro de la Torre, es hito el suceso del 23 de noviembre de 1997, con el equipo liderado por “el negro” Palma, bajo la tutela del DT Miguel Ángel Russo, y con jugadores destacados como “Petaco” Carbonari y “Chacho” Coudet. Central goleaba 4 a 0 a Newell´s en el “Gigante de Arroyito”, a falta de 26 minutos para la finalización del encuentro, cuando debido a la expulsión de cuatro jugadores leprosos, sumada a la lesión de Herrera para la lepra, y con la totalidad de cambios disponibles agotados por los visitantes, debió darse por culminado el cotejo. La hinchada local enloqueció, y la imaginación de la gente no tardó en aparecer. Fue rápidamente llamado y reconocido por los auriazules, como “el día del abandono”.



Ambos conjuntos, tienen entre sus filas, jugadores destacados a lo largo de la historia, que han vestido sus camisetas, y que supieron dejar su huella en cada institución. En el equipo del parque de la Independencia, sólo por citar algunos, se destacan: Marcelo Bielsa, quién da nombre al estadio leproso, Gerardo Martino, cuyo nombre se inmortalizó en la histórica platea oeste (la visera), Mario Zanabria, con su zurda gloriosa en el citado partido de 1974, Diego Armando Maradona, líder y emblema de la Selección Argentina campeona del mundo en México 86, y considerado el mejor jugador de la historia. Lionel Messi, con pasado en inferiores leprosas, y reconocido hincha de Newell´s, Maxi Rodríguez, con probada y demostrada trayectoria, un ejemplo de humildad y profesionalismo, el último ídolo campeón del parque.


En el conjunto canalla, es menester comenzar por Don Ángel Tulio Zof, injustamente no reconocido acorde a su comportamiento y desarrollo dentro y fuera del fútbol, quién más allá de ser campeón Nacional e Internacional con Rosario Central, siempre estuvo dispuesto a dar una mano en su club cada vez que lo necesitaron. Edgardo Bauza, histórico goleador en clásicos, volvió como DT para cortar una racha de 23 años sin ser campeón para los de arroyito. Aldo Pedro Poy, el ya mencionado autor de “la palomita” en 1971, el “matador” Kempes, figura máxima de la selección Argentina campeona en el Mundial de 1978, y uno de los máximos goleadores de la historia canalla, como así también goleador en clásicos. Di Maria, quizás hoy el jugador en actividad mundialmente más conocido e identificado con Rosario Central, por sus diferentes pasos por clubes importantes europeos. Angelito, hincha canalla, disputó el torneo local y la Copa Libertadores con Central, convirtiendo goles y teniendo buenas actuaciones, que le valieron su venta al exterior. Marco Ruben, con dos etapas en Central, convirtiendo cuatro goles clásicos y levantando la Copa Argentina, condecora este listado.


La pasión por estos clubes, excede lo estrictamente futbolístico, y es por ello que además de los ídolos citados, son referencia para los clubes, personalidades que nada tienen que ver con el fútbol. Tal es así, que son sinónimo de honra y cultura para los clubes, personajes de la talla de: por el lado rojinegro, Luciana Aymar, la mejor jugadora de la historia del hockey femenino, Pachu y Pablo, humoristas reconocidos rosarinos, “la vieja Amelia”, seguidora fiel leprosa que da nombre a una de las tribunas del estadio leproso.


Mientras que los auriazules, tienen la satisfacción de contar con el “Che” Guevara, uno de los americanos más famosos del mundo, el humorista “Negro” Olmedo, el escritor y dibujante “Negro” Fontanarrosa, y la leyenda argentina de rock Rodolfo “Fito” Páez, canalla desde su más tierna edad.


Como hemos repasado, un clásico apasionante, con distintas aristas para analizar, sucesos, partidos, goles, anécdotas, y mucho color, en una ciudad que late al compás de una rivalidad centenaria. En la que los de arroyito, nacidos el 24 de diciembre de 1889, aventajan en 15 partidos a los del parque de la Independencia, fundados el 3 de noviembre de 1903.


Respecto a títulos, 11 a 9 lideran los canallas por sobre los leprosos. 6 para cada uno en la era profesional, 5 para los de arroyito en el amateurismo, y 3 para los del parque en la misma era. Enfrentamientos que como hemos dicho, comenzaron allá por el 1905 con triunfo leproso, y siguen hasta estos días, con el reciente empate en el encuentro jugado el 15 de septiembre en el estadio “Gigante de arroyito”, por 1 a 1.


"Ningún italiano que ande de paseo por Argentina, en la ciudad de Rosario, debiera faltar a la cita. Se sentirían como en casa, del otro lado del mundo".


Franco Javier Lucca.

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