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Il Lupo Romano


En tiempos egoístas y mezquinos, de cifras irrisorias y vulgaridad económica, de amores arreados por el poderío del dinero, de fervor ficticio, de tribuneo, de transferencias constantes y obscenas, aún hay superhéroes más semejantes a la mitología que al mundo del fútbol.

“Roma es mi familia, mis amigos, la gente que amo. Roma es el mar, las montañas, los monumentos. Roma, para mí, es el mundo. Este club, esta ciudad, han sido mi vida, siempre”, confesó. Frases de autoría de Francesco Totti, el gladiador romano que rompió con la profecía que nadie es profeta en su tierra.


Totti es sinónimo de lealtad y verdad: nunca borró con el codo los besos a la camiseta “Cuando era chico nos enseñaron que la familia era lo más importante. ¿Han escuchado de un niño de padres pobres que se vaya a vivir con gente rica y extraña?”, se despachó. Fue tentado para ser el 10 del real Madrid, emperador merengue, pero lo del capitán romano es un amor correspondido con su gente. “Si me hubiera ido al Real Madrid habría ganado 3 Champions League y 2 Balones de Oro, pero este era mi sueño desde niño: desde pequeño tenía el sueño de atravesar toda mi carrera con la única camiseta que he amado. Nunca traicioné ese sueño”, sostuvo. Sus números son contundentes e irrefutables: 25 temporadas, 25 años de trayectoria en la Roma, 785 partidos jugados, 307 goles, 198 asistencias. Record máximo en presencias y en vestir la camiseta giallorossa, así como también goleador absoluto y en la cima de la tabla de goleadores históricos. 5 títulos obtenidos a nivel nacional (una Serie A, dos Copas de Italia y dos Supercopas de Italia). Ostenta con 250 goles en Liga Italiana, ser el tercer capocannoniere en toda la historia del calcio italiano. Líder prolífico. Incansable. Colgó los botines a los 40 años de edad. Il capitano, de condición talentoso, clase lírica, espíritu guerrero, remate furibundo, dominio exquisito, campeón del mundo con su selección en 2006. Fue nombrado Caballero de la Orden al Mérito de la República Italiana en el 2000. Un sin fin de virtudes y pergaminos para el emblema de la Roma, insignificantes al lado de sentirse ídolo y tener la devoción de los suyos. Cariño y amor que supo demostrar con su fidelidad “La fidelidad ya es una victoria para mí, no es fácil permanecer 20 años en el mismo equipo”, remarcó. Francesco sabe a qué casa pertenece, a la del olímpico de roma Así lo hizo saber ante una multitud que fue a despedirlo al coliseo romano, al estadio de la loba, tras disputar el último partido de su carrera. Emocionado y con la pasión a flor de piel, leyó una carta emotiva para despedirse de quienes habían compartido con él tantas jornadas inolvidables desde la tribuna. El ídolo bajaba el telón a su última función como futbolista y agradecía a sus hinchas por las profundas muestras de cariño.


Sabiéndose un afortunado y honrado representante de ellos dentro de la cancha, alguien que llevaba consigo en sus pies la ilusión de miles, que era la propia.


“Soy capaz de expresar con mis pies lo que pienso con más facilidad. A partir de hoy no sentiré tan de cerca el olor del césped, el sol en la cara mientras corro hacia la portería rival. Me gusta pensar que mi carrera se convertirá en una fábula, en un cuento que contar. Hoy se acabó, me quito la camiseta por última vez. En los últimos meses, me he preguntado por qué estoy siendo despertado de este sueño. Imagínense cuando eran niños que tienen un buen sueño, y tu madre te despierta para ir a la escuela.
Quieres seguir soñando, tratar de volver a sumergirte en el sueño pero ya no se puede. Esta vez, no es un sueño, sino una realidad. Y ya no puedo volver a esa realidad. Quiero dedicar esta carta a todos ustedes, a todos los niños que me han apoyado. Para los niños de ayer, que han crecido y se convierten en los padres, y a los niños de hoy, que tal vez gritan ‘Tottigol’. Me gustaría pensar que para ellos mi carrera se ha convertido en un cuento de hadas.
Nacer romano y ser romanista es un privilegio. Ser el capitán de este equipo ha sido un honor. Son, y siempre serán, mi vida.
Ya no voy a entretenerlos con mis pies, pero mi corazón siempre estará allí con ustedes. Ahora, voy a bajar las escaleras y entrar en el vestuario que me recibió como un niño y que ahora dejo como un hombre. Estoy orgulloso y feliz de haber dado tantos años de amor. Los quiero”, exclamó.

Totti siempre llevó la voce de su pueblo en su corazón Eternizó su nombre para ser leyenda viviente romana, y luego será mito por los siglos de los siglos. Totti, el lobo romano.



Franco Lucca

francolucca@hotmail.com

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