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El sueño Americano cumplido



Riccardo Tisci (Tarento, Italia, 1974) se prepara en el muelle 26 de Hudson River Park de Nueva York para celebrar el desfile de su 10º aniversario al frente de Givenchy. Pocos de los asistentes a este show habría osado presagiar hace una década que el italiano llegaría a convertirse en uno de los últimos diseñadores icono de nuestra era, y que cumpliría así un nuevo sueño americano (con fuerte acento mediterráneo). Criado en una familia humilde de ocho hermanas, se graduó en la Central Saint Martins de Londres –becas mediante– en 1999. Sin embargo, no fue hasta 2005, tras un viaje expiatorio a la India (mezcla de sus frustraciones como creador y su triunfante colección debut bajo su nombre), cuando una de las casas de lujo con más solera le concedió la batuta de su división femenina; la masculina llegaría unos años después.


Riccardo creció entre la casa de su madre, en Como, y la de su abuela en el sur de Italia. Su padre murió cuando era niño y él, el único varón en una familia de ocho hermanas, se vio obligado a trabajar desde los 12 años. Sus raíces católicas siempre han estado muy presentes en su trabajo -“el Catolicismo y la religión es parte de mi ADN y la moda es una forma de expresar mi sentir religioso”, declaró. Así como el simbolismo y una tendencia natural al gótico más luminoso. Dicen que el Taranto está íntimamente unido a seres mitológicos como sirenas y, en general, al mundo marino y lo cierto es que son imágenes recurrentes en sus colecciones.

A los 17 años diseñaba estampados para Missoni y Paloma Picasso, pero triunfar en Italia era imposible para alguien sin recursos. Así que decide marcharse a Londres y en 1999, tras dos años de becas se licencia en Saint Martins.

Su primer trabajo fue en la boutique KoKon To Zai y su primer contrato en Puma. Un mes y medio más tarde volvió a Italia con una colección que Mariacarla Boscono –top model y su íntima amiga– le instó a presentar en Milán. “Ella empezó a moverlo todo, involucró a todas sus amigas. Mi madre y mis hermanas cosían en la cocina, y modelos como Karen Elson, o la propia Mariacarla, invitaban a las directoras de Vogue cuando las encontraban en el backstage de otros desfiles. Las modelos se maquillaron ellas mismas, mi hermana se encargó de los peinados… Un amigo hizo de dj. Y, como por arte de magia, todo salió bien. Aquel fue un desfile único. Triunfal”, detalló.


Ese desfile supuso su ascenso al trono de Givenchy, donde presentó en 2005 su primera colección de Alta Costura. Hubert Givenchy dio su bendición llamándole justo antes del desfile y queriendo conocerle después -el couturier había decidido retirarse completamente en 1995, siete años después de haber cedido el control de la maison al grupo LVMH-.

Su forma de entender la Alta Costura y el prêt-â-porter fue tachada de excesivamente compleja y el público tardó en apreciar su perspectiva. 2009 fue el año de la consagración de Tisci en Givenchy. Madonna empezó a lucir sus diseños en el escenario y la crítica terminó de confirmar que su fórmula -basada en los principios de la aristocracia, la ironía, la sensualidad y lo chic, como él estipula- funcionaba. “Siento que por fin he encontrado mi lugar en París”, sentenciaba.

Aunque en 2012 pensar en Riccardo Tisci y Givenchy es pensar en mujeres que encarnan la filosofía de la marca que ha creado Tisci -Liv Tyler, Marina Abramovic, Mariacarla Boscono, Iris Strubegger y Liya Kebede son algunas de sus musas-, al principio fue muy tajante en no querer vincular sus diseños a famosas. “La estrategia de algunas firmas es vestir a muchas celebrities. No es la mía; creo que envía un mensaje confuso”, explicaba. “Tuve mala reputación al respecto y hubo quien me vio como un esnob, pero simplemente quería esperar al momento adecuado”. Riccardo Tisci siempre ha mantenido presentes sus orígenes humildes: “Mi fichaje supuso uno de los mayores regalos de mi vida. Nada más firmarlo, retiré de la venta la casa de mi padre, en la que todos mis hermanos habíamos nacido y crecido, para que mi madre pudiera vivir y morir en su propia casa. He podido ayudar a mis hermanas, me he hecho cargo de los estudios de mis sobrinos… Hoy soy como un padre para todos ellos. Es un sentimiento que va más allá de la felicidad”.


Tras 12 años al frente de la casa de costura francesa, Tisci anuncia en 2017 que abandona la dirección creativa de Givenchy. Tras su marcha de Givenchy, las muestras de apoyo al diseñador Riccardo Tisci tras el fin de esta etapa no se han hecho esperar. Las redes sociales se han volcado en felicitarle por su trabajo y desearle buena suerte (sea Versace o no la firma a la que vaya a parar). Y es que es uno de los más queridos por las 'celebrities.

Si hiciera una 'súper' fiesta íntima, no faltarían las modelos Naomi Campbell y Mariacarla Boscono, las cantantes Madonna o Ciara, las actrices Jessica Chastain o Liv Tyler, y la mediática Kim Kardashian.

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