Cerca
  • Voce.com.ar

El desafío global de los alimentos: ¿hacia un cambio de modelo para Italia?.

La sfida alimentare globale: verso un cambio di modello per l’Italia?



Delegación Oficial Argentina ante la FAO 45 CFS, Octubre 2018.


El prolífico historiador Massimo Montanari afirma que la entera historia de la civilización ha tenido siempre desde diversas facetas (económica, social, política, cultural) una relación directa y privilegiada con los problemas de la alimentación. En la actualidad, uno de los principales dilemas globales refiere al modo en que los cambios geopolíticos, en particular del sistema agroalimentario mundial, pueden llegar a alterar el carácter constitutivo de lo civilizatorio.


Al respecto, en la Exposición Universal del año 2015 realizada en Milano, con el tema «Alimentar al planeta, energía para la vida», empresarios, académicos y referentes políticos de todos los países, dieron lugar al debate sobre un desafío crucial que enfrenta la humanidad: ¿cómo alimentar a la población mundial? Vitrina gastronómica para millones de turistas de todo el mundo que la visitaron y oportunidad de negocios para las grandes corporaciones del sector agroindustrial, la Expo puso el foco en Italia como país anfitrión y su riqueza agroalimentaria en un contexto internacional donde la Organización de las Naciones Unidas (ONU) relanzaba los llamados Objetivos de Desarrollo del Milenio, entre los cuales contempla alcanzar para el año 2030 la seguridad alimentaria mundial, es decir solucionar el hambre crónica de las más de 800 millones de personas en todo el planeta.


El desafío alimentario anuda complejos interrogantes de difícil solución, como por ejemplo producir más en el largo plazo sin dañar el medio ambiente, considerando que la población mundial está en aumento y sectores emergentes en países en desarrollo consumen dietas cada vez con mayor valor proteico. ¿Sería entonces cuestión de incrementar la producción intensiva de cultivos agroindustriales, de hacer más eficiente la cadena alimentaria, o de facilitar el acceso económico de las personas al suministro ya existente? Por otro lado, el rol que le cabe a países con una rica dotación de recursos naturales como Argentina, ¿es únicamente seguir proveyendo commodities agrícolas en bruto? A la inversa, países con tradiciones alimentarias históricas como Italia que mantienen una diversidad biológica original en escala comunal y una multiplicidad de circuitos comerciales regionales de alimentos típicos elaborados local y artesanalmente, ¿deben abrirse a la importación masiva de trigo, arroz, soja transgénica, carnes y lácteos de gigantes agroindustriales como Estados Unidos, China o Brasil que producen más barato en escala? Teniendo en cuenta que Italia es el mayor productor de cultivos orgánicos y está al frente de la conservación en toda Europa, ¿debería dejar vía libre a la tractorización, fumigación y aumento desmesurado del tamaño de los lotes rurales para expandir el monocultivo de algún commodity internacional rentable y perder así el prestigioso rótulo de calidad Made in Italy?.


En relación con estos interrogantes, en 2016 durante la 43° Cumbre mundial de la Seguridad Alimentaria realizada en Roma en la sede de la Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO-ONU), tuvo lugar un interesante panel organizado por la Embajada Argentina con los entonces representantes del Ministerio de Agroindustria de la Nación y el presidente de Coldiretti (Confederazione Nazionale Coltivatori Diretti), la mayor asociación de agricultores y empresas agrícolas de Italia. Retomando el espíritu del desafío alimentario en cuestión, las perspectivas en debate evidenciaban la tensión entre los distintos modelos agroalimentarios según la realidad de ambos países: de implementarse la apertura del mercado alimentario italiano que propugna el sector agroindustrial transnacional, ¿cuál sería el destino de los más de 1.600.000 agricultores asociados? Por su parte Argentina oficia de contraejemplo: es productor excedentario mundial de materias primas agroalimentarias, pero con un territorio que es la octava superficie del planeta cerca del 30% de su población de 44 millones padece inseguridad alimentaria; es decir, no tiene un acceso suficiente a un suministro permanente de alimentos nutritivos, inocuos y saludables.


FAO, plenaria Oct. 2018.


Lecciones aparte del modelo argentino, en el caso de Italia se suma la aparente paradoja a nivel estructural regional de por un lado las restricciones de la Unión Europea (UE) en materia de topes al déficit y deuda pública, y por otro, el mantenimiento activo de las economías rurales gracias a las subvenciones de la misma UE a través de la Política Agraria Común (PAC) frente a las presiones internacionales por una apertura del mercado comunitario. Mientras que a nivel global, poderosas fuerzas podrían poner en jaque la configuración del sistema agroalimentario italiano: por ejemplo a causa de una profundización de la globalización y la paulatina pérdida de la dieta mediterránea, mediante una uniformización de los hábitos culinarios, o por la gargantuesca voracidad del gigante asiático, con control en breve de los puertos de Génova y Trieste, quien podría inundar en algunos años el mercado interno con alimentos extracomunitarios sin estándares de calidad.


En definitiva, las soluciones a los interrogantes complejos quizás también deban ser complejas. Lo cierto es que la geopolítica de los alimentos cambia velozmente al ritmo de la reconfiguración del tablero mundial. En el vórtice de dichas fuerzas entorno al desafío mundial sobre la alimentación, yace aquello que define lo civilizatorio; es decir, el modo que las personas conciben su relación cotidiana con lo que los nutre, fisiológica, económica y culturalmente. Más allá de los cambios globales y la evolución de la técnica, tanto hoy como para las agendas al 2030, coincidiendo con Montanari: hay esencias que son (y deberían ser) inmodificables.


Juan José Borrell, plenaria CFS 42 FAO.


By Juan José Borrell

Analista geopolítico.

Investigador y Profesor en nivel posgrado de Geopolítica y de Geopolítica de los Recursos Naturales, Universidad de la Defensa Nacional (UNDEF), Buenos Aires.

Profesor e Investigador concursado de la Universidad Nacional de Rosario (UNR). Director del Área Académica Alimentos y Sociedad (FCByF, UNR) e integrante del Grupo Interdisciplinario en Seguridad Alimentaria, CEI-UNR (www.gisa-unr.com).

Miembro de la Delegación Oficial Argentina (Cancillería) ante el Committee on World Food Security del Organismo de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO-ONU), Roma, 2011 a 2018.

Autor del libro: Geopolítica y Alimentos. Incidencia de la competencia internacional por los recursos naturales en la seguridad alimentaria. (2019)

Por vía materna sus antepasados provienen de Le Marche de la Antigua Septempeda, en la región romana de Picenum, actualmente, San Severino Marche.

©2019 by Santandrea Arte&Publicidad